Huella de Carbono

La huella de carbono de un producto se entiende como la cantidad de CO2 y otros gases de efecto invernadero emitidos a lo largo de todo su ciclo de vida.

Actualmente no existe una única metodología para el cálculo de la huella de carbono de los productos y servicios y, teniendo en cuenta la complejidad de este tipo de análisis, los resultados no son siempre homogéneos, por lo que las comparaciones resultan todavía difíciles de abordar.

En este contexto, la Confederación de la Industria de Papel Europea (CEPI) ha desarrollado un marco para calcular la huella de carbono de los productos de papel y cartón, basándose en 10 elementos clave. El punto de partida es la capacidad de los bosques (materia prima del papel y cartón) de absorber CO2 mientras crecen contribuyendo a la mitigación del cambio climático. Si los bosques se gestionan de forma sostenible, los árboles se renuevan y continúan capturando carbono de la atmósfera. De esta forma, la huella de carbono se debe ver como un balance entre la emisión y la eliminación de gases de efecto invernadero.

Lecta emplea este modelo para calcular la huella de carbono de sus papeles estucados. Para ello se tienen en cuenta las emisiones directas e indirectas relacionadas con el proceso productivo de la celulosa, el papel y sus materias primas, la absorción de carbono en los bosques y en los productos además del impacto del transporte de las materias primas, incluida la madera y la celulosa, a las fábricas. En 2014, el valor de la huella de carbono de los papeles estucados ha sido de 660 kg CO2 por tonelada de papel, un 10% menos que en 2012.

Adicionalmente, Lecta publica periódicamente información sobre las emisiones de CO2 relacionadas con la fabricación de sus productos y su evolución, implementando de forma continua medidas para la reducción del impacto ambiental de sus actividades.